TERESA DÍEZ

Una pintorA del s.XIII no anónima

Ca. 1330.

          Mientras que en la Edad Media, la mayoria del arte es principalmente masculino y anónimo, las obras pictóricas, escultóricas y arquitectónicas son realizadas por hombres, y carecen de firma, pues de todas se conoce la obra pero no el autor...entre otras cosas porque no se consideraba la pintura como un arte sino como un oficio, y todo lo que fuese trabajar en la edad media, era de rango inferior. Será en los albores del Renacimiento cuando se aprecie realmente el arte como arte y a los artistas, no como trabajadores sino como maestros.

          No obstante, hubo varias mujeres que SI firmaron su obra, que no sólo osaron meterse en los oficios "de hombres" sino que también estuvieron decididas a dejar su obra a la posteridad, ¿cómo? Firmándolas. Y en este marco encontramos a la pintora Teresa Díez.

         Teresa desarrolló su actividad en el área castellana en la época de María de Molina (c.1265-1321). La historiografía del arte la sitúa alrededor del núcleo artístico que se desarrolla en los primeros años del gótico en Salamanca. Fruto de la actividad de este núcleo artístico son la capilla de San Martín y algunos sepulcros de la Sede Vieja de Salamanca. Teresa Díez pintó los murales del coro del Real Monasterio de Santa Clara de Toro, y dejó, también su huella pictórica a la Colegiata, y a la iglesia de San Pedro de la misma población, además de la cabecera del templo de La Hiniesta, y de los murales de los pies de la iglesia de Santa María la Nueva de Zamora, que también le han sido atribuidos.


Epifanía, sita en la Iglesia de Santa María de Toro, Zamora.

Llama la atención el joven rey  mago que centra la escena. Hay quienes han creido que se trataba de una reina maga, pero nada más lejos de la realidad, aunque nos gustaría!, se trata de que en la época medieval se acostumbraba a retratar las edades del hombre, y los reyes magos eran una gran oportunidad. Representado imberbe como San Juan evangelista, casi parece una mujer, pero no, es un joven muchacho. Las ropas también lo distinguen.


            Este mural es "La aparición de Cristo a la Magdalena" adornada la escena, con otra en segundo plano en la parte derecha, con una Santa Marta montando a caballo y venciendo al dragón.
Artísticamente el análisis de sus obras, como todas las pinturas de esta autora, corresponden cronológicamente a la fase del llamado gótico-lineal o franco-gótico. Como se puede observar no se conoce la perspectiva, las figuras se mueven en dos dimensiones y, cuando se tiene que representar muchas figuras la dificultad de inserirlas en un marco reducido se resuelve recurriendo a la isocefalia y a la perspectiva escalonada, como se había hecho en la época románica, pero en las pinturas de Teresa Díez predomina el naturalismo, e incluso destacarían aquellas figuraciones en las que se percibe una cierta ternura y proximidad a la vida cotidiana y a la realidad histórica del momento.
            Pero lo que interesa también es su labor, no como artista, sino como mujer pintora. Se adecuó, evidentemente, a las normas artísticas de su época, pero como mujer hizo guiños en sus murales, donde se aprecia un claro predominio de mujeres, y a las que dedicó el grueso de su obra. En la aparición de Cristo a Magdalena, escogió el momento crucial en el que es una mujer a la que primero se le aparece Jesús resucitado. Detrás, quien mata al dragón (el diablo) es Santa Marta, y no San Jorge, el eterno santo caballero.

           En el siguiente mural apreciamos la vida de Santa Catalina en su Ciclo a Santa Catalina de Alejandria.

      

          En este fragmento se pueden ver las escenas que representan cómo después de que el emperador ha ordenado quemar a los sabios convertidos al cristianismo, mueren asfixiados por el humo. Sigue el frustrado suplicio de Catalina de las ruedas con clavos y sierras y se lee: COMO LA MANDÓ ÉL EN EL TORMENTU DE LAS RUEDAS; la decapitación, y se lee: COMO LA MANDÓ EL REY DESCABEÇAR, y el traslado de su cuerpo por los ángeles al monte Sinaí, y allí le dan sepultura.

          ¿Por qué eligió a Santa Catalina de Alejandria para uno de sus ciclos, el primero concretamente? Tal vez por ser una mujer sabia, que desde pequeña se dedicó al estudio de las artes liberales, pertenece a una familia de sangre real –por eso siempre lleva en su cabeza una corona-, virgen y mártir es considerada la patrona de aquellos y aquellas que se dedican a la filosofía, es decir, por ser sabia, por haber disfrutado de lo que en la época medieval se le negaba a las mujeres, la educación académica. Las santas a las que dedicó su pincel destacaron por ser más que santas, ella, como toda mujer de su tiempo, era muy devota, y su condición de mujer dotaba a sus obras de una sensibilidad de la que carecen las obras masculinas de su tiempo.




          Y para concluir, sus obras son suyas porque en ellas imprimia su "TERESA DIEÇ ME FECIT" (Teresa Díez me hizo).

           Hay historiadores del arte que se empeñan en decir que Teresa Diez no fue la pintora sino la mecenas de estas obras basándose en el escudo de armas bajo la firma. Cabe decir que es un dato poco usual que se incluyan directamente en las obras las firmas de los mecenas, y teniendo en cuenta que Teresa Díez probablemente proviniera de una familia pudiente, es muy posible que ella, efectivamente, costeara las obras y además las pintara.

        En cualquier caso, la sociedad medieval acostumbraba a no andarse con medias tintas y a tenerlo todo claro, y si en las obras firma como que es la autora, es que, y yo me decanto por esta opinión, las hizo ella con su manos.

Espero que os guste  ;)

¡¡¡No olvides compartirme!!!

Comentarios

Entradas populares de este blog

LA MISTERIOSA FIEBRE SUDOROSA

EL MATRIMONIO MEDIEVAL, A GRANDES RASGOS

LA MUJER EN EL FUERO DE PLASENCIA